¿Podría una lluvia de estrellas amenazar la Tierra?


Las lluvias de estrellas en realidad las producen las partículas de polvo que orbitan alrededor de un cometa, explican los astrónomos.



En la noche del 3 al 4 de enero, los habitantes del hemisferio norte tenían la oportunidad de ver el espectáculo de estrellas fugaces de las cuadrántidas. Para entender cómo se forman estas lluvias de meteoros, cómo determinan los científicos su origen y si representan una amenaza para la Tierra, RT ha conversado con el astrofísico Viacheslav Avdéyev.

¿Cómo se forman las lluvias de meteoros?

La lluvia en realidad son partículas de polvo que orbitan alrededor de un cometa. Cuando la órbita del cuerpo celeste lo lleva lo suficientemente cerca del Sol, el cometa comienza a perder materia intensamente. Tras repetidos acercamientos al astro, en la órbita del cometa se acumulan grandes cantidades de polvo que antes formaban parte de su núcleo.

¿Se mueven realmente las lluvias de meteoros? 

La lluvia es en realidad la órbita del cometa, por lo que pueden ocurrir algunos pequeños desplazamientos, pero se observan solo en las lluvias con una larga actividad.

¿Dónde se forman las lluvias de meteoros? ¿Qué es el radiante?

A causa del efecto de la perspectiva, las trayectorias de las partículas cósmicas que se mueven casi en paralelo hacia el espectador en la Tierra se cruzan en un área pequeña del cielo. Esta zona, que parece el origen de los meteoros, es el radiante.
El radiante de la lluvia de estrellas leónidas, por ejemplo, se encuentra en la constelación de Leo, y el de las perseidas en Perseo. A veces, el flujo recibe el nombre de la estrella más cercana al radiante.

¿Podrían los meteoros llegar a la Tierra?

Si nos ceñimos estrictamente a la terminología, no, ya que los meteoros o estrellas fugaces son un destello en la atmósfera superior. Si algún resto cae a la Tierra, entonces hablamos de meteoritos.
Desde el punto de vista de la física tampoco es posible, ya que el cometa pierde materia debido a las emisiones de gas y polvo. Todas las partículas de polvo, por su parte, están destinadas a quemarse. A veces un cometa puede perder un fragmento más grande y entonces tendrá la oportunidad de llegar a la superficie de la Tierra, pero eso no sucede a menudo.
Sin embargo hay un buen ejemplo de ello en nuestra historia. Se cree que el meteorito de Tunguska era un fragmento del cometa Encke que no llegó a la Tierra, ya que explotó en la atmósfera, de manera que sería un meteoro, o mejor dicho, un bólido. 

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