viernes, 17 de noviembre de 2017

¿Qué le pasa a nuestro cuerpo cuando le falta agua?


El cuerpo humano está compuesto de agua en un 60% aproximadamente, lo que significa que es necesario reponer las reservas durante el día.




No es un secreto que el agua es un elemento vital para cualquier ser vivo, pero, ¿qué la hace tan importante para nosotros? En un vídeo difundido por la organización TED-Ed, la educadora Mia Nacamulli explica por qué necesitamos tanta agua para mantenernos sanos y qué sucede cuando no bebemos lo suficiente, informa el portal The Weekly Challenger.

Como se puede observar en el vídeo, el cuerpo humano está compuesto de agua en un 60% aproximadamente, lo que significa que es necesario reponer las reservas durante el día si queremos mantener el buen funcionamiento de nuestro organismo. Si no bebemos la suficiente agua, el cuerpo no será capaz de lubricar las articulaciones, regular la temperatura corporal o nutrir el cerebro y la médula espinal.

Por ejemplo, un cerebro deshidratado tiene que trabajar más para procesar tareas sencillas. Por lo tanto, si tenemos problemas para concentrarnos en algo, un par de vasos de agua podrían ayudar a resolver la situación.

Pero aquí surge una pregunta: ¿cuánta agua tenemos que beber si queremos estar sanos? Para la mayoría de los hombres esta cifra varía entre 2,5 y 3,7 litros de agua al día, mientras que las mujeres deberían consumir de 2 a 2,7 litros al día. No obstante, los médicos y nutricionistas aconsejan siempre escuchar a nuestro organismo, ya que beber agua en exceso también puede representar un riesgo para la salud.

¿Cómo destruimos nuestro cerebro a diario sin saberlo?


Diferentes investigaciones científicas demuestran que la multitarea resulta dañina para nuestro organismo.



El cerebro humano está diseñado para centrarse en una sola tarea cada vez, así que un exceso de información disminuye su velocidad de funcionamiento, asegura Larry Kim, fundador de la empresa de publicidad en línea WordStream.

Para justificar su teoría, Kim explica que el neurólogo Earl Miller, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) de (Cambridge (EE.UU.), estima que el cerebro no está adaptado a la multitarea; es decir, cuando las personas piensan que están haciendo varias cosas de manera simultánea, en realidad cambian rápidamente de labor y, cada vez que lo hacen, se produce una pérdida cognitiva.

Además, esta variación genera malos hábitos. Por ejemplo, cuando ejecutamos una faena pequeña enviamos un correo electrónico o escribimos un tuit recibimos una dosis de dopamina como recompensa. El cerebro quiere recibir más cantidades de esa sustancia y por eso cambiamos de tareas, para obtener una recompensa rápida.

Sin embargo, esta actividad favorece la formación de un adictivo círculo vicioso: parece que llevamos a cabo muchas tareas al mismo tiempo pero, en realidad, resultan poco productivas. Además, la multitarea nos impide estructuralizar nuestro pensamiento o ignorar la información no relevante y eso afecta a la efectividad y calidad de nuestro trabajo.

Una investigación de la Universidad de Londres (Reino Unido) ha demostrado que el cociente intelectual (CI) de los examinandos que intentaban resolver varias tareas simultáneamente caía, como si hubieran pasado toda la noche sin dormir o hubiesen fumado marihuana. La multitarea también provoca la producción de cortisol, la hormona de estrés y el daño provocado por intentar abarcar demasiadas ocupaciones puede ser irrecuperable.

De hecho, otros científicos de la Universidad de Sussex (Reino Unido) han investigado los resultados de la tomografía por resonancia magnética de aquellas personas que, por ejemplo, prefieren ver la televisión y chatear al mismo tiempo y han descubierto que su cerebro tiene una densidad inferior en la parte delantera del cráneo, la zona responsable de controlar las emociones. De momento, no se sabe si la multitarea provoca esos cambios o, al revés, son las personas con esta peculiaridad quienes prefieren desarrollar varios cometidos a la vez.

jueves, 16 de noviembre de 2017

¿Cuál es el secreto para que algunas mujeres parezcan más atractivas?


En el mundo existen distintos cánones de belleza y sobre gustos no hay nada escrito. Pero un estudio ha definido cuáles son los rasgos faciales que más atraen al público masculino.




"Las caras sencillas son más fáciles de procesar por el cerebro, es por eso que resultan más placenteras para el receptor", afirma un estudio publicado en la Royal Society Open Science titulado 'La belleza está en la codificación eficaz del espectador'.

El estudio se realizó a través de un algoritmo basado en la actividad del córtex visual para determinar qué hace bella a una mujer a los ojos de un hombre, llegando a la conclusión de que las fisonomías simples son las más atractivas, y que cuanto más comunes son y menos elementos añadidos tenga un rostro, más seduce a quien lo mira.

"Las características de una tez hermosa son muy similares en casi todas las culturas: ojos grandes, nariz pequeña, cejas altas y caras simétricas. Existe una tendencia hacia las personas que cumplen con ese patrón debido a que el cerebro las registra mejor, no porque el cerebro sea simple, sino porque actúa bajo criterios de eficiencia", explica la psicóloga Marta Campo, jefa de servicio del Hospital Universitario Sanitas de la Zarzuela, España.

"Algo parecido ocurre con los paisajes, ya que en el inconsciente nos sentimos más cómodos en entornos más simples y sencillos", añade la psicóloga.

Por otro lado, la cotidianidad y costumbres sociales también determinan el atractivo más allá de la sencillez. Como explica Marta Campo, "los hombres también buscan en las mujeres fertilidad y juventud, es por ello que los rasgos que aluden a ello despierten más interés en los hombres, mientras que para las mujeres parece influir más la fuerza, el dominio y el estatus social. Estos son aspectos relacionados con nuestra parte más animal", concluye.

¿Por que es peligroso recalentar la comida?


Los científicos señalan que para que la comida sea segura para el consumo todas las partes del plato deben calentarse hasta una temperatura mínima de 60ºC.




¿Cuántas veces hemos sido incapaces de terminarnos toda la comida que habíamos preparado y hemos guardado en la nevera lo que nos ha sobrado?

La cadena BBC ha revelado que esta acción, tan habitual y aparentemente tan inofensiva, puede causar procesos dañinos en el organismo humano como intoxicaciones, y la culpable en la mayoría de los casos es la campylobacteria, una bacteria que, según la Agencia de Estándares Alimentarios de Reino Unido (FSA), está presente en el 65% de los pollos en venta en el país.

Los especialistas señalan que una sola dosis de este microorganismo, que es extremadamente pequeño en comparación con otras bacterias, puede provocar síntomas como vómitos, diarrea y dolor estomacal, y la clave para evitar su entrada en el organismo es el calor al que deben someterse los alimentos antes del consumo.

Sin embargo, si bien en el caso de la cocción el elevado calor puede matar la campylobacteria, durante el proceso de recalentamiento de alimentos ya cocinados las temperaturas menos altas a las que se somete la comida convierten los alimentos en una incubadora perfecta para estos bichos, puesto que las microondas calientan algunas partes peor que otras. Por esto la FSA recomienda calentar la comida una sola vez y antes de servirla sacarla del microondas, removerla y volver a calentarla hasta que todo el contenido alcance un mínimo de 60ºC.

De acuerdo con la FSA, los alimentos peligrosos para recalentar son todos los tipos de carne (ya sea como componente único o como uno de los ingredientes del plato) salsas cremosas o de leche, pescado y mariscos, arroz y pasta, huevos, frutos secos y otros alimentos ricos en proteína.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

¿Cuáles son los tres componentes secretos de la verdadera felicidad?


Las relaciones personales son una de las claves para la verdadera felicidad según un estudio llevado a cabo por Harvard a lo largo de 75 años.



La felicidad es algo que todos ansiamos alcanzar, pero ¿cuáles son los ingredientes secretos para conseguirla? El psiquiatra Robert Waldinger, director de estudios sobre el desarrollo de hombres adultos de Harvard, concluye que se necesitan tres cosas para ser feliz, escribe 'The Independent'. En el marco de su estudio se analizaron dos grupos de hombres blancos durante 75 años, desde 1938.


1. Relaciones cercanas

Los hombres que dijeron mantener relaciones cercanas con su familia y amigos tienden a ser más felices y más saludables que las personas menos sociales, afirma Waldinger. En este sentido, las personas que dijeron sentirse más solos confesaron sentirse menos felices. Asimismo, gozaban de peor salud física y mental, concluye el estudio.
La soledad puede ser un obstáculo para la buena salud mental, el sueño y el bienestar, lo que, a su vez, aumenta el riesgo de enfermedad.


2. Matrimonios estables

Las personas que se casaron y no se divorciaron, no se separaron y no tuvieron "serios problemas" hasta que cumplieron los 50 presentaron mejores resultados en pruebas de memoria, según el estudio. De hecho, una investigación de 2013 confirma que el matrimonio está vinculado con el menor riesgo a sufrir deterioro cognitivo y demencia, escribe el periódico británico.


3. Mejor solteros que mal acompañados


Según los resultados del estudio, las parejas casadas que dijeron haber discutido constantemente y que reconocieron que se tienen poco afecto mutuo son menos felices que las personas que no estaban casadas.